martes, 31 de agosto de 2010

Germán Pollitzer

¿ Cuantas veces, Germán, querido amigo, la vida nos permite barajar y dar de vuelta? Es increible ver los giros que, a algunos, nos permite dar el destino, proponiéndonos la alternativa de volver a empezar cuando ya parecía que todo estaba perdido, para así transitar por caminos o senderos que - antes - jamas nos hubiésemos imaginado que podríamos llegar a caminar.



Nos conocimos -allá, por los 80, hace como 25 años- en circunstancias muy diferentes a las que vivimos -ambos- actualmente. Germán acababa de asumir como Defensor Oficial en el recientemente creado Juzgado de Junín de los Andes, en cargo desde el cual podría -ya oficialmente- seguir prestando sus servicios profesionales como abogado, a la vasta comunidad de poblaciones mapuche a las cuales venía visitando, atendiendo y asesorando desde unos cuantos años antes, como parte de una importante tarea de servicio, totalmente desinteresada, que lo llevara, junto a un grupo de amigos, a trasladarse a ese lejano paraje de la Patagonia, para establecerse allí con su familia, bien lejos de la vorágine del promisorio mundo del negocio de los seguros, que una exitosa gestión en Londres permitía avizorar.



Y ese activo e inquieto abogado, que también fue en algún momento seleccionado como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes del año, se vino aquí, a la lejana Junín de los Andes, a echar a andar la Fundación Cruzada Patagónica, que condujo con reconocida eficacia durante muchísimos años, estableciendo un ejemplar instituto educacional para la población mapuche, donde se instruía a niños y jóvenes en los más avanzados conocimientos y procedimientos técnicos vinculados a las actividades rurales, con un total respeto por su propia cultura y tradiciones.



Estuve allí varias veces, admirado siempre de lo que se puede lograr con una gran convicción intelectual y una enorme claridad y firmeza en los objetivos que se han propuesto, prácticamente sin ayudas económicas oficiales e impulsados únicamente por una inmensa vocación de servicio, que a Germán, en particular, se le desbordaba. Sin embargo, a la par que crecían esos logros institucionales, la envidia propia de quienes no saben más que recelar y son incapaces de generar otra cosa que no sean fracasos e intolerancia, los famosos dueños de la verdad y del campo social, al que nada aportan, se ensañaron ponzoñosamente con él, para así poder destruir su obra.



Fue entonces cuando Germán acudió a mí como abogado, para que lo defendiera de una serie de injustas e inventadas denuncias, que dieron por tierra con una carrera judicial intachable, amenazada por un juicio político que estaba en manos de personajes temerosos del que dirán y de la prensa que con él se ensañara, y que hizo aconsejable no abordar para ir a dar la batalla en el ámbito judicial que nos merecía mayor confianza.



Y allí lo vi luchar sin bajar nunca los brazos, convencido de sus razones y de la sinrazón de los ataques que con todo desparpajo y descaro le asestaban, y que llegaron a traducirse en más de una veintena de hechos, a cual más fantansioso, pero de los que debió defenderse con el mayor de los esmeros, convencido de que solo aportando las pruebas que permitieran explicar lo sucedido, lograría ser desincriminado.



Lamentablemente el famoso principio de inocencia no estaba de su lado, pero finalmente se logró el sobreseimiento de todos los cargos que se le reprochaban, no obstante la adversa y constante prédica de una prensa ensañada con su persona y de un importante grupo de hipócritas y miserables, camuflados detrás de algunos auténticos defensores de los derechos humanos.



Terminada esa lucha y, como buena muestra de sus auténticos merecimientos, obtuvo la Beca Eisenhover que, anualmente, convoca a Filadelfia en los Es.Us. a 50 personalidades destacadas de 49 paises -uno por país, además del local- a fin de desarrollar durante todo un año un programa intensivo relacionado con el desarrollo de diferentes proyectos de interés para la comunidad global, previamente presentados por cientos de candidatos de todo el mundo, y estrictamente seleccionados por un comité de evaluaciones muy exigente.



¡ Paradojas del destino !! El vapuleado imputado de una veintena de delitos incalificables en su lugar de residencia, es convocado al país más desarrollado del mundo para integrarse a un pequeño grupo de personalidades mundiales a quienes se capacita para que luego puedan volcar sus ricas experiencias en beneficio de sus propias comunidades. Pero la eterna historia del profeta y su tierra se lo impidieron.



Esta vez no fueron sus viejos enemigos, acallados en sus injustas denuncias por decisiones judiciales indiscutibles, sino sus amigos, aquellos mismos con los que llegara hasta aquí para iniciar su aventura. Estos, que se suponía serían sus incondicionales, esta vez le dieron vuelta la cara en una muestra de ingratitud incomprensible, y juzgando con ensañamiento su conducta personal -¿quien está libre como para poder arrojar la primera piedra?- le quitaron su bien más precioso -la Fundación- y le obligaron a emigrar, como si fuera un leproso a quien es mejor no ver. ¡ No sea que nos contagie.....y nos enamoremos de la vida!!



Y así empezaste de nuevo, querido amigo, allá, en la soledad que tienen el frio, la lluvia y el barro del norte neuqino, pero donde contabas con el calor de tu querida Inés -¡y junto a ella, la vida!. Allá, adonde ninguno de tus hijos pudo seguirte, rumiando rencores que el tiempo -quizás- logre algún día quitarles, comenzaron a formar una nueva familia, con el mismo entusiasmo y alegría de la primera vez.....y por ahi andan ahora tus pequeños, los de la segunda vuelta, arrancándote esas sonrisas que la vida se había encargado de quitarte.



Después -todo tiene sus compensaciones- pudiste regresar a la carrera judicial que aquellas circunstancias te obligaran a abandonar, con un cargo que implicaba -además- trasladarte a la capital, adonde poder vivir más a gusto y educar a tus hijos con las comodidades que se merecen. Y aquí es adonde estas ahora, Germán, en el lugar donde las vueltas de la vida te han llevado y en donde puedo verte encarando tus actuales responsabilidades profesionales con la misma fortaleza y tesón de siempre; llevándote la vida por delante, con la pasión inclaudicable del buen jugador de rugby y la desbordante alegría de quien sabe que Dios no se averguenza de él.

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