Desde luego que entre los personajes inolvidables de mi vida no podía estar ausente mi padre, sin embargo, al comenzar a escribir en esta galería de recuerdos personales había pensado no incluir a aquellos con quienes tuviese un lazo muy cercano de parentesco. Pero hoy hacen 10 años que se fue mi padre y siento que esta puede ser una forma de estar algo más cerca suyo.
Había nacido en el año 1916, vale decir que cuando nos conocimos él andaba por los 27 años, amplio período del que no puedo tener más recuerdos que los provenientes de sus propios relatos. Cuarto hijo del matrimonio de mis abuelos, quizás por ello siempre tuvo una cierta inclinación por brindarle protección a las personas más débiles, seguramente a consecuencia de haberse sentido así él mismo por ser el más chico de la familia. No obstante ese sentimiento, a lo largo de toda mi vida lo que pude ver es que tanto su hermano varón -que era el mayor- como sus dos hermanas mujeres, siempre tuvieron un cariño muy especial para con él.
Se por sus propios relatos, que inclusive han quedado escritos, que sufrió mucho antes de conocer a mi madre, ya que estando muy avanzado en un noviazgo y ya con conversaciones sobre un próximo matrimonio, quiso la fatalidad que un accidente con un caballo truncara la vida de su novia, de vacaciones lejanas en Córdoba, y que pocos días después recibiera alegres y cariñosas noticias suyas, enviadas en una carta que despachara momentos antes del accidente fatal, en razones que lo llevaron a padecer de una nostalgia que lo acompañó a lo largo de toda su vida.
Uno de los últimos versos que escribiera antes de morir, más o menos unos 60 años después de aquel triste suceso, que encontramos garabateado en un papel y con los retoques propios de un trabajo incloncluso, estaban destinados a aquella novia lejana, perdida en el tiempo pero no en su memoria, y a la cual seguía sin duda añorando, como si no hubiera podido aceptar nunca la realidad que repentínamente le hiciera torcer el rumbo de su vida.
Otra carga pesada que debió sobrellevar fue la de su profesión de abogado, que realmente no le gustaba pero que desempeñó correcta y eficazmente durante 60 años. Decía que envidiaba el verme hacer con gusto las mismas tareas que a él le resultaban tan cuesta arriba, y siempre dijo que le hubiese gustado ser ingeniero naval y construir barcos, sobre todo veleros, pero nunca me dijo porqué no lo hizo y se enfrascó en la profesión de su padre -abogado y sobre todo docente universitario de renombre- y de su abuelo -también abogado y brillante e ilustrado politicólogo- que también era la de su hermano mayor.
Quizas sintiera que en esa familia no se podía desentonar, y muy a pesar de su apariencia de cisne, pretendió pasar como un patito más....pero repito que no lo sé ya que nunca lo llegamos a hablar. Eso sí, a la hora de tener que elegir alguna especialidad o preferencia dentro de la profesión se inclinó por el derecho laboral, el de los más débiles, como una muestra de su propia visión del derecho y de la vida, y su tesis trató sobre la participación de los obreros en las ganancias de las empresas....¡ todo un símbolo !!
Le encantaba el deporte, que de joven practicara y de grande seguía con gran interés. Jugó al rugby, al tenis y al golf; también navegó a vela y remaba muy bien. Sabía mucho de box y de carreras de caballos, lo mismo que de polo, que le fascinaba ver en Palermo al llegar el fin de cada invierno, pero no era un hincha muy fanático del futbol, aunque siempre nos chumbábamos un poco -burlonamente- cuando mi Independiente se cruzaba con su River. Eso sí, como buen "millonario" nunca se tragó a los de Boca.
Cuando yo era chico -del primario- intentó fundar un nuevo club de rugby -el Pacheco Rugby Club- al que invitó a sumarse a un importante número de chicos a los que comenzó a darnos los primeros rudimentos del juego, en los jardines de Palermo, en prácticas que ocupaban las mañanas de los sábados. Allí nos hizo conocer los códigos de conducta del rugby, tan importantes en este deporte de choque; las formas de juego de los diferentes puestos -aspirando para mí el que a él le parecía que era el más lucido, el de medio scrum-; nos enseñó a taclear, arma fundamental para poder jugar bien; a pasar la pelota hacia atras; a correr -los de la linea- manteniendo sus propios lugares, sin encimarse los unos con los otros; a formar los scrums; en fín, todo lo básico y necesario para que después uno pudiera destacarse, conforme a sus propias aptitudes.
Tenía diseñada hasta la camiseta, blanca con el cuello y los puños verdes y un escudo con las insignias del club a la izquierda, con medias verdes y pantalón blanco, pero todo se esfumó. Me parece que intentó registrarnos en la Unión como para poder competir en algunas divisiones inferiores, pero la burocracia se lo impidió.....No eran tiempos simplemente de juntarse y jugar, como los de su juventud....y allí no más quedó el intento....que hace un tiempo comentábamos con cariño con mis primo Horacio, también invitado a participar de la iniciativa.
De sus epocas de niño perdido en una casa inmensa recordaba su invento de un juego de futbol con bolitas que era muy divertido, y que él jugaba en la alfombra, pero que de grande perfeccionó para que pudiéramos jugarlo arriba de una mesa con una frazada en reemplazo de la alfombra, y una madera que mandara hacer del tamaño completo de los bordes de la mesa, y que impedía que las bolitas cayeran al piso, en reemplazo de los libros que tomaba de la biblioteca de su padre y que hacían de límites en su cancha casera.
Alló se formaban dos equipos, de cuatro jugadores cada uno, los que eran impulsados con una pequeña regla de madera o un cuchillo de postre hacia una bolita más chica que hacía las veces de pelota, mediante pases de jugador en jugador y utilizando como estrategia de desplazamiento las bandas de madera de los bordes. Así, mientras un equipo avanzaba en pos del gol, el otro -claro está- lo que procuraba era impedirlo, hasta que el tiempo marcaba el fin del partido y consolidaba un resultado.
Como no teníamos tele jugabamos mucho a este futbol con bolitas, sobre todo los domingos de invierno por la tarde, haciendo campeonatos largos, verdaderos mundiales donde participaban equipos de los diferentes paises, que se iban eliminando unos con otros, mientras por una extraña razón, el de nuestros amores lograba ir sorteando todos los obstáculos, y así nos pasábamos las horas en mi cuarto, con mi padre y muchas veces también con mi tío Horacio o alguno de mis primos.
Crecí viéndolo trabajar mañana y tarde, pero interrumpiendo su jornada al medio para venir a almorzar en casa, en una costumbre que -mientras pude hacerlo- he logrado mantener; también para él era muy importante poder cortar con el trabajo en el verano para llevarnos de vacaciones, para lo cual alguna vez me contó que a dos de sus clientes no les reclamaba el pago de sus abonos mensuales hasta casi concluir el año, para poder destinarlo a las vacaciones, que invariablemente eran en el mar, que le cautivaba, en otra de sus muchas preferencias que me transmitió.
Recuerdo bien mis primeros encuentros con esas olas gigantes, que tanto me asustaban, pero las que enfrentaba tomado de su mano para meternos luego -algunas veces- bien abajo, mientras sentíamos que el agua pasaba por encima nuestro con toda su fuerza, o saltándolas -otras veces. elévándolas a su paso, con gran alegría. Disfrutaba mucho del agua, tanto en el mar como en una pileta, y nadaba muy bien, y si cierro los ojos puedo verlo volver del mar, empapado, caminando por la arena mojada de la playa, arreglándose el pelo y con una enorme sonrisa en la cara.
Como verás, viejo, estoy escribiendo de vos como en presente, porque a pesar de los 10 años que han pasado desde tu partida aun te siento cercano y los recuerdos que me surgen espontáneos son los de una persona vital y completa; tranquila, paciente y pausada; terca y porfiada en algunas cosas con las que no transigías, pero siempre cerca mío, seguramente porque vos no pudiste disfrutar de tu padre como hubieses querido.
Me diste -además- una enorme libertad, aun desde muy chico, y confiabas en mí plénamente, lo cual -por supuesto- me hizo trastabillar algunas veces, sobre todo siendo joven, porque no siempre respondí responsablemente a esa gran muestra de confianza; pero eso no te hizo cambiar de rumbo sino seguir firme en el mismo sentido, redoblando siempre tu confianza en mí, la que sentí hasta el último de tus días cuando mirándome a los ojos me pediste que fuera "tu futuro", seguro de que así lo haría. Y así lo hice desde entonces, procurando llevarte conmigo a esos mil lugares del mundo que tanto "conocías" y a los que nunca te animaste a llegar, por no querer volar.
Hoy, 10 años después de tu primer vuelo, seguramente ya habras perdido el miedo, ese miedo que se instaló dentro tuyo siendo un niño y yo no te abandonó nunca más, y ded, y desde las alturas nos estarás mirando, a tus hijos, a tus nietos, a tus bisnietos, a los que seguimos sosteniendo tu recuerdo porque aun te sentimos a nuestro lado, hasta que volvamos a encontrarnos junto a una pelota de rugby o corriendo una carrera de bicicletas o eligiendo bolitas para empezar un partido.
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Rodolfo: Me emocionó mucho tu nota sobre el Gringo, que rápido que han pasado 10 años...y han pasado 60 de recuerdos. Siempre digo que para mí el Gringo fue mi segundo padre, aquel que nos enseñó el rugby y nos acompañaba a los partidos cuando comenzamos en 6ta. Siempre me recuerdo aquel verano que pasamos en Pacheco, con el pueblito, las carreras de autitos, la pileta; nos cansamos de jugar y él a la par nuestra. Lo esperábamos a la tardecita de los viernes para ver que nos taria para el pueblito. También nos enseñó a bailar, en Miramar, cuando empezamos a ir a fiestas.
ResponderEliminarQue época, cuanto nos marcó en nuestra infancia y juventud. Un grande, como dicen ahora.
Muy linda Historia y lindos recuerdos, yo tambien hace años hacia campeonatos de futbol con bolitas,... los bellos recuerdos siempre nos rompen el corazon, pero animo, siempre debemos pensar positivamente en todos los aspectos de nuestro vida.
ResponderEliminarGracias....a pesar del anonimato....igual muchas gracias.
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