Nos conocimos en Miramar, en algún verano de mi adolescencia temprana, y ya nunca más nos separamos, prácticamente hasta mi casamiento, para el cual fue mi único testigo del civil. "El Corto", como su apodo lo indica, era bajito, rubión, de cara grande y sonriente, a quien nunca lo ví de mal humor -y lo digo en serio- a lo largo de esos 10 ó 12 años de convivencia casi diaria, pero tenía un grave inconveniente: era enfermo del corazón.
En realidad "el Corto" estaba muy enfermo, aunque nosotros -sus amigos- no fuéramos concientes ni lo cuidarámos en nada, ya que siempre fue uno más, para todo. Por supuesto que él era cuidadoso, por ejemplo, con los fríos baños de mar y desde luego que no hacía deportes fuertes, como el rugby, pero aparte de esas pequeñas cosas, en todo lo demás era uno más de los nuestros.
Tenía cuatro nombres -igual que yo- Pedro Horacio Benito Timoteo; su padre -que ya había fallecido cuando le conocimos- era de apellido Rueda, y el de su madre Zavalía, hermana de la madre de los García Mansilla de quienes resultaba ser primo hermano, y por intermedio del "Corto" fue que nuestro grupo de Miramar se terminó cruzando en Bs.As. con las García Mansilla y su largo entorno.
Nunca supe a qué colegio concurría -si lo hacía, supongo que sí- y ahora pienso que sería a algún Colegio Nacional, pero no se como jamas se me ocurrió averiguarlo. Sin embargo nos veíamos a diario, sobre todo a partir de los 20, en que venía muchísimas noches a comer a casa. También formaba parte del grupo de los que nos juntábamos en El Cervatillo de Rio Bamba y Arenales a tomar copas en la barra; y lo caracterizaba su pasión por los autos, de los que sabía absolutamente todo.
Además, trabajó durante un tiempo en una agencia o concesionaria de autos -la de Miguel Jantus, que era un corredor que mi padre conocía- y como mi tío Horacio era el Presidente de la Comisión Deportiva Automovilística, organismo rector, por entonces, de todo lo relacionado con las carreras de autos, no nos perdíamos ninguna, ni ningún parque cerrado previo, y ahí estábamos, al lado mismo de cada auto que entraba para hacer la revisación técnica.
Siempre estábamos juntos: Horacio, mi primo; Martín Kennedy; "el Corto" y yo. Podría haber otros amigos que se iban rotando, pero nosotros cuatro era como un nucleo indestructible, al menos hasta que llegaron "las novias". Los tres nos pusimos de novios más o menos para la misma época, menos "el Corto" y como -ahora lo advierto- entre aquellas no había la misma química que existía entre nosotros, ni hicieron mucho para hacerse amigas entre sí porque pertenecían a otros grupos, el nuestro finalmente se fue desintegrando, y "el Corto" entonces comenzó a rondar a los que nos seguían en edad, Rodrigo en el caso de Horacio y Ricardo en el de Martín.
Nunca estuvo de novio; sé que algunas chicas llegaron a gustarle, como por ejemplo mi prima Patricia, pero -no se si por timidez o por temor al rebote- nunca se animó a declararse a ninguna; venía a las fiestas pero no bailaba mucho, quizas por las mismas razones, pero eso sí, me acompañaba en el auto al final cuando yo llevaba a las chicas en el auto hasta sus casas.
¡ Cuanto habremos charlado, "Corto" amigo !! Y ¡ que corto fue el tiempo que estuviste entre nosotros! Un día supe que te habían operado, pero nadie me aviso donde ir a verte o como ofrecerte mi sangre para compensar la debilidad de la tuya; se que fue una operación importante, pero no tengo precisiones. Si se que te llegaste a recuperar, por poco tiempo, y que una tarde te nos fuiste, en Miramar, donde nos conocimos, en el campo de los Kennedy y en brazos de mi primo Rodrigo.
Fuiste un gran amigo, Pedro; un señor amigo a quien le estoy profundamente agradecido de tu amistad; creo que no supe mantenerla al final, cuando finalmente comencé con una intensa vida profesional y -además- casado, porque no recuerdo haberte visto por mis nuevas casas. Te abandoné o simplemente me descuidé pensando que estarías con nosotros para siempre, pero vos no podías estar ausente de esta pequeña galería de mis personajes inolvidables, porque ocupas aquí un lugar preferencial.
¡ Ya volveremos a encontrarnos y me recibirás haciendo sonar con tu boca, esa fuerte sirena de auto de policía con la que aturdías a los autos que de inmediato se abrían, y ahi pasábamos nosotros en el Citroen de mi padre, yo manejandoy vos trepado sobre el asiento y asomada tu cabeza por el techo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Gracias por compartir tantos recuerdos !!!
ResponderEliminarGracias "Ze"....quien quiera seas, porque hemos compartido, sin dudas, a un gran amigo.
ResponderEliminarHola, Rodolfo. Gracias por compartir tus palabras sobre mi tio. Lamentablemente, no pude lo conocer, pero mi mama, su hermana, siempre supo transmitirme quien fue. Puedo acercarte una foto, para que puedas recordarlo. Abrazo.
ResponderEliminarHola Inezita....gracias por tus palabras. Me ancantaria ver esa foto....¿ Vos crees que se podrá agregar aqui?. Si vos no podes enviamela a mi casilla de correo y yo veo. Un cariño.
ResponderEliminarPor un interés genealógico, le solicita ayuda para conocer el nombre del padre de su amigo Pedro, o a quien lo pueda saber.
ResponderEliminarGracias por la atención que pueda brindar a mi pedido.
Cordiales saludos
Carlos Daniel Rueda Rocca
Si bien no lo se procurare conseguirlo. RR
EliminarMuchas gracias.
EliminarEl padre de mi amigo se llamaba Pedro Horacio Rueda. RR
EliminarAñado "Rueda Palacio" . RR
ResponderEliminar